MOMAD Shoes en su jornada sobre Sostenibilidad, resalta la economía circular

La quinta edición de MOMAD Shoes, Salón Internacional del Calzado y Accesorios, organizado por IFEMA y celebrado del 2 al 4 de marzo en Feria de Madrid, ha vuelto a prestar especial atención a la Moda Sostenible.

Durante la jornada del sábado 3 de marzo, Ana Belén Muñoz Milán, Responsable del Departamento de Medio Ambiente de INESCOP, Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas, planteó la importancia de “fomentar la conciencia sostenible de las empresas a través de incentivos económicos”. En su exposición “Procesos que incrementan la sostenibilidad aplicada al calzado”, puso como caso de éxito la política seguida al respecto en la Comunidad Valenciana, donde las empresas pagan una tasa por vertido y otra por la no revalorización de residuos. “Si las empresas revalorizan el residuo se ahorran la segunda tasa, lo que hace que muestren más interés por mejorar en este sentido”.

FORO MOMAD

Desde hace 47 años, INESCOP desarrolla diversas líneas de investigación para cubrir las necesidades que demanda la industria del calzado, especialmente centradas en las últimas décadas en el ámbito de la sostenibilidad. En este sentido, Ana Belén Muñoz señaló que el instituto está “muy implicado en llevar a cabo la economía circular y la revalorización de residuos de calzado que terminan en vertederos, principalmente la piel. Estamos luchando para que las fábricas de calzado separen sus residuos sobrantes o defectuosos para poder trabajarlos por separado, es decir, la piel, la suela y el tacón, ya que eso simplifica de entrada todo el proceso”.

INESCOP trabaja actualmente, entre otros, en un proyecto de revalorización de la piel para obtener colágeno de los residuos con el fin de volver a utilizarlos en el proceso de curtido, como fertilizantes o para elaborar microcápsulas, en las que introducir sustancias con diferentes funciones: aromas que aporten determinadas fragancias a los zapatos, sustancias hidratantes que penetren en la piel, materiales que calientan el pie o lo enfrían en función del cambio de temperatura, o biocidas que prevengan el mal olor y las infecciones.

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