Claves para teletrabajar desde casa (con buen ánimo y mejores resultados)

MANTENER UNA RUTINA DIARIA
Si bien trabajar desde casa implica mayor libertad y flexibilidad que hacerlo en la oficina, es recomendable replicar los mismos hábitos y horarios. Por muy cómodo que pueda parecer trabajar desde la cama y en pijama, los psicólogos advierten que no es sostenible en el tiempo. La mente se resiente y el cuerpo, también. Lo ideal es seguir la misma rutina, salvando el tiempo que ahorramos en el desplazamiento y podemos invertir en otros quehaceres. Ducharse y cambiarse de ropa es fundamental: comunica al cerebro que comienza la jornada y, por tanto, debe activarse.

CREAR UN ESPACIO DE TRABAJO
Este segundo apartado dependerá de las dimensiones de cada vivienda, pero los profesionales coinciden en que es necesario diferenciar entre el espacio de descanso (el dormitorio y, más concretamente, la cama) y el de trabajo. De lo contrario, a la mente le costará oxigenarse y cada vez se hará más difícil conciliar el sueño por las noches. Hay que acondicionar una pequeña oficina que sea cómoda y tranquila. Dado el número de horas que pasaremos en este lugar, es importante cuidar del contexto para ejecutar la labor diaria sin distracciones ni molestias. Tener todo a mano, disponer del mobiliario y luz adecuados y adoptar una postura correcta.

DEFINIR LA JORNADA Y LAS TAREAS
Con el fin de evitar el denominado “tecnoestrés” -la sensación de estar siempre conectado-, es aconsejable delimitar la hora de inicio y fin de la jornada laboral. A su vez, esto será crucial para planificar con antelación las tareas y gestiones de cada día y ordenarlas según su grado de importancia. Desgranar las labores en una lista favorece que el trabajo sea más eficiente y procura momentos de satisfacción personal tras su consecución. Ya lo dijo el locutor estadounidense Earl Nightingale: «La gente con metas triunfa porque sabe a dónde va».

HACER RECESOS CADA CIERTO TIEMPO
Los médicos señalan los riesgos para la salud del sedentarismo, por lo que pasar una jornada laboral completa sin descansar ni levantarse de la silla no es viable ni física ni mentalmente. Aparte del período contemplado para comer, que varía en función de la empresa, es esencial incorporar intervalos de diez minutos cada dos horas para estirar las articulaciones, ir al baño o picar algo. A sabiendas de lo absorbente que puede ser el trabajo, aplicaciones como Tide o LeanKit nos avisan de cuándo es conveniente parar, por ejemplo, para almorzar un yogur desnatado natural de Kaiku Sin Lactosa con nueces y una pieza de fruta.

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