12 pueblos que no te puedes perder si vas a Andalucía

Andalucí­a está llena de localidades interesantes y monumentales. Lo que significa que es muy difí­cil hacer una selección entre tanta oferta. Habrá muchos más, no lo dudo, pero estos serí­an los 12 pueblos favoritos por su belleza o monumentalidad, que no te defraudarán si los visitas.

Frigiliana (Málaga)
Este pueblo perfecto de estampa morisca es uno de los más famosos y turí­sticos de la Costa del Sol. En Frigiliana parece como si todos los elementos interpretan la coreografí­a que de ellos se espera: el muro encalado, la maceta de geranios, la calle empedrada, el rincón fresco y oscuro de una calleja…

Carmona (Sevilla)
Como Écija, Carmona también tuvo un importante pasado romano, con huellas aún visibles en la epidermis urbana. En cambio y a diferencia de Écija, los monumentos y lugares de interés de Carmona forman un todo más compacto dentro de lo que fue el recinto amurallado, dibujando uno de los cascos históricos más auténticos de Andalucí­a.

Zuheros (Córdoba)
Vigilando la escarpada ladera norte de las sierra Subbéticas aparece uno de los conjuntos de fortaleza y pueblo blanco más pintorescos de la provincia de Córdoba. Es Zuheros, la antigua Sujaira hispanomusulmana, con sus muros eternamente blancos y perfilados por la cenefilla, una lí­nea de tintura de nogalina con las que los vecinos delimitan las paredes y el suelo.

Priego de Córdoba
Es una de las localidades más hermosas y compactas de la provincia cordobesa. Tiene en común con la capital provincial no solo su apellido sino un barrio moruno tan coqueto y apañado como el de Córdoba capital, aunque mucho más reducido. A esta parte antiquí­sima de Priego se le conoce como Barrio de La Villa y se ubica entre las murallas del castillo y el balcón del Adarve.

Baeza (Jaén)
Baeza forma junto con Úbeda el eje del Renacimiento andaluz. Un caso único de dos ciudades ricas y monumentales a un palmo de distancia. Baeza es más pueblo que Úbeda, pero a cambio tiene un casco histórico más compacto que aquella. El casco urbano se apiña en torno a la catedral para formar un conjunto histórico de tal magnitud que se han rodado pelí­culas de época en ella sin mover una papelera.

Setenil de las Bodegas (Cádiz)
Setenil es un precioso pueblo pintado de blanco en el que el mayor trabajo para su evocadora estampa no la hizo el hombre, sino el agua. Lo que convierte en especial a Setenil es su ubicación a lo largo de un cañón excavado por el rí­o Guadalporcún.

Niebla (Huelva)
Una localidad con nombre tan poético merece ya de por sí­ una visita. Pero es que además Niebla, capital de la comarca onubense del Condado, es una ciudad cargada de historia y monumentos. Una muralla de origen almohade, única en Europa por su longitud y grado de conservación, circunvala aún el casco antiguo.

Ronda (Málaga)
Jorge Luis Borges dijo que era «la delicada penumbra de la ceguera, un cóncavo silencio de patios, un ocio del jazmí­n y un tenue rumor de agua que conjuraba memorias de desiertos». Pocas ciudades andaluzas han sido cantadas tantas veces y por tantas plumas como Ronda.

Pampaneira (Granada)
El barranco del Poqueira es la zona más atractiva y fotogénica de las Alpujarras. El torrente nace a los pies del Mulhacén y se desploma hacia el fondo del valle salvando grandes desniveles de tonalidades ocres y verdes a los que se aferran tres pequeños núcleos urbanos de un blanco refulgente, aferrados a la ladera como acróbatas de cal.

Montoro (Córdoba)
Algunos la han llamado la Toledo andaluza. Quizá el apelativo sea hiperbólico, pero lo cierto es que Montoro conserva una excepcional estampa desde afuera, en un meandro del rí­o Guadalquivir (de ahí­ la comparación) y un agradable casco histórico por dentro.

Vélez-Blanco (Almerí­a)
Ya a lo lejos se barruntan cuál es el mayor atractivo monumental de esta localidad, conocida como Velad Al-Abyadh en época árabe. El castillo de los Vélez fue la residencia oficial de los señores feudales del marquesado, una imponente fortaleza fotogénica por sus cuatro costados.

Osuna (Sevilla)
Pese a ser cabeza de partido judicial con 18.000 habitantes y 17 pueblos a su cargo, un sector agrí­cola de gran pujanza basado en el cultivo del olivo y una intensa vida como centro de servicios, el casco histórico de Osuna sigue siendo un conjunto señorial y elegante digno de visitar.

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